Riquísima comida el fin de semana... ¡sin culpa!

Siempre escuchamos que, para que un régimen alimenticio llegue a buen puerto, debe seguirse al pie de la letra; sin embargo, los expertos coinciden en que un pequeño y acotado desarreglo de fin de semana te hace bien, tanto por tu bienestar emocional como por regulación de tu metabolismo. ¿Cómo plan

¿Qué hacer cuando estamos empeñadas en cuidar nuestra nutrición y aspecto, pero mataríamos por comer un delicioso pedazo de pizza o una copa gigante de helado? Los expertos aseguran que toda dieta balanceada y saludable, por estricta que sea, debiese permitir darnos un gustito de vez en cuando.

Es lo que en Inglés se conoce como cheat meal (comida trampa). Algo así como una “canita al aire” que nos debemos permitir para hacer más soportable nuestro régimen. Esto se sustenta en que la restricción estricta de calorías, a la larga, disminuye el metabolismo y aumenta el apetito. Y es ahí donde puedes tambalear.

“Dentro de una dieta saludable, es recomendable que no todos los días contengan la misma cantidad de calorías”, sostiene la nutricionista argentina Antonela de Lamo. “Esto, con el fin de regular el metabolismo, sin dejar que el cuerpo se acostumbre a recibir siempre los mismos alimentos”.

Se trata de una estrategia que ayuda a mantener la motivación en la dieta, resetear el organismo y controlar el peso. De Lamo asegura que “al día siguiente hay que seguir con el plan de alimentación normal. De nada sirve comer todo el fin de semana y el lunes sólo tomar líquidos. Es la peor manera de llevar una dieta”.

También es clave no olvidar que todo plan alimentario debe hacerse siempre consultando a un profesional de la nutrición: no copies dietas de revistas o de Internet sin respaldo, porque pueden resultar peligrosas y perjudiciales para tu metabolismo.

Sábado y domingo para darte gustos: Una buena opción para matizar las necesidades de tu dieta y comer rico es acotar los desarreglos y dejarlos sólo para el fin de semana. Sin embargo, no debes dejar de distribuir bien los alimentos y así darte gustos sin empacharte de comida, pues alterar demasiado tu alimentación puede impedirte volver luego a tu dieta.

No te excedas en cantidad y frecuencia: el tip clave es elegir un alimento que te guste y disfrutarlo, pero sin exagerar. Sobre todo si se trata de alimentos de alto nivel de calorías y contenido de grasas.

Planea bien tus desarreglos: una recomendación es limitar tus antojos a un escenario específico, como un evento social. Así, sentirás menos culpa y el cambio de situación te ayudará a retomar tu dieta de forma espontánea.

 

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Elige entre alcohol o comida: el fin de semana suele ser el momento propicio para un traguito con las amigas pero, si piensas salirte de tu dieta, ¡por ningún motivo hagas las dos cosas! O una o la otra.

No te tortures: pensar obsesivamente que esa porción de torta o ese chocolate te hará recuperar tus kilos perdidos con tanto esfuerzo, es una muy mala idea. Si te tomas tu antojo con serenidad, podrás consumirlo con autocontrol. No sufras moderando tu dieta, sino mira todo como un camino para lograr tu gran propósito: verte y sentirte mejor.

Incluye el ejercicio diario: nada de esto será tan efectivo si no te empeñas en mover tu cuerpo. El fin de semana tienes más tiempo y es el momento ideal para salir a trotar, andar en bicicleta o simplemente caminar.

“Nada de torturas en tu vida. Sigue un plan alimentario adecuado, que te permita permisos controlados. Así, paso a paso, irás logrando un descenso de peso saludable y duradero”, promete la nutricionista argentina Alicia Crocco. Con estos consejos de expertos, seguro te vas a sentir menos culpable por esa pequeña “chanchada” que, ya sabemos, no sólo le hace bien a nuestro ánimo, sino a nuestra misma dieta. ¡Adelante!

 

Fuente:

Clarin

Infobae

Wong

 









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